La muestra del mes: BsAs efervescente y Annemarie Heinrich inédita

Por Patricia Rizzo

Difícil la instancia de elegir “la muestra del mes” en Buenos Aires en este, un momento agradablemente efervescente donde hay muchas exhibiciones buenas y recomendables. Las obvias, Antonio Berni en Malba, el brutal autorretrato de 8 metros en venecita de Nushi Muntaabski y las muestras de Noé, Manuel Amestoy y Ernesto Arellano en la Colección Fortabat, El Premio anual de la Fundación Federico Klemm y también allí la individual de Elba Bairon, varias en el CC Recoleta, como la instalación de Luis Terán; y otras que no lo son tanto, como la exhibición de Facundo Pires en la galería Urgente, Ladrón de Fuego, Gómez Cornet, Guido Ignatti y Hernán Soriano en la Fundación OSDE, Eduardo Costa en Enrique Faría y la colectiva Amor en la casa del Bicentenario. Hay más, y todas ellas para organizar el tiempo e ir y disfrutar de este momento inusual. Voy a poner sin embargo, especial énfasis en la excepcional exhibición de la obra inédita de Annemarie Heinrich, en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Ubicada en Caseros, justo frente a la estación de tren del ferrocarril San Martín, bastan 15 minutos de tren desde el centro para regodearse en imágenes que rozan la maravilla. Insisto porque por su situación geográfica podrían elegir no ir –lo he escuchado- y estarían incurriendo en un notable error: esta muestra no puede perderse. IMG_5321 Todo un equipo dedicado a su archivo y el esfuerzo de la Universidad, en un trabajo que continúa en el que se seleccionó y restauró muchas de las placas que ahora felizmente pueden apreciarse. La fuerte identidad de la producción de esta artista singular de nuestra modernidad se ve exhibida en sus aspectos inéditos y profundiza en su extensa obra. Sus autorretratos, una manera de verse, la muestran: una mirada escudriñadora en su seriedad, los ojos que podrían dibujarse para una fina amazona, seria muy seria, aguda y sagaz. Tal vez la primera que en la Argentina trató la fotografía como arte, especializada en retratos y desnudos, en sus viajes tomaba otras imágenes, paisajes áridos, raíces, el agua hecha espejo y aspectos inesperados en uno y otro lado. IMG_5322 IMG_5323 Como ha dicho la curadora, Diana V. Wechsler “(…) recuperar las zonas desconocidas, aquellas que son la base para la construcción de su mirada, el desarrollo de recursos técnicos y estéticos, el ensayo, la experimentación…”. Señalo alguna de las imágenes, entre muchas, por ejemplo una solitaria Mar del plata y la asimetría perfecta de los techos de las carpasbalnearias alineados con un farol lejano.

Pintada callejera

Su serie reflejos (1932) una sucesión de ellos de infinita delicadeza. Piedras, techos, escenarios naturales y detalles que descubre y nos descubre, herramientas olvidadas, flores secas, los cielos imposibles de nuestro horizonte. Con enfoques para el asombro, emergiendo de las sombras o bañadas por la luz, entre simples y sofisticadas, distintas y audaces, algunas imágenes también parecen haber atrapado la quietud misma. Para alguien que trabajó 40 años en los sociales de la época, podría decirse que así retrataba porque tenía muy afiladas y construidas las estrategias de su mirada. IMG_5326 Trabajé toda mi vida mirando un cuerpo, una luz, un reflejo. La belleza se aprende mirando”. Lo dijo ella: no la pierdan.

 

Algunos apuntes sobre la vida de la fotógrafa: Annemarie Heinrich fue una destacada fotógrafa alemana naturalizada argentina. Su padre, que había sido primer violín de la ópera de Berlín, fue reclutado como soldado y su vida y la de toda su familia cambió radicalmente. Regresó del campo de batalla con una herida que no le permitió volver a tocar el violín y decidió emigrar hacia la Argentina en 1926, ella contaba con 12 años. La familia Heinrich se instaló, al principio, en Entre Ríos, donde la madre de Annemarie tenía dos hermanos pacifistas que habían llegado antes del 14. Uno de sus tíos era el fotógrafo del pueblo, el primero que le ofreció una alternativa para su futuro. Posteriormente, abrió su primer estudio en 1930, en Buenos Aires. Desde 1933 colabora con revistas sociales y comienza su carrera como retratista de grandes figuras del Teatro Colón. Durante cuarenta años ilustra las tapas de Radiolandia, Antena y otras, en forma permanente. Su primera muestra individual fue en Chile, en 1938 y desde allí en mas realizó en forma permanente numerosas exhibiciones en el país y en el extranjero.Fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, falleció a los 93 años.

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