Saul Leiter: Nuestra despedida al maestro del color

Por Martín Volman

“Me gusta cuando uno no está seguro de lo que ve. Si miramos y miramos, empezamos a creer que vemos y aún queda el placer de la incertidumbre”. Saul Leiter

El 26 de noviembre, a los 89 años, partió el fotógrafo Saul Leiter, habitualmente asociado a la New York School de la que fueron representantes -entre otros-, Diane Arbus , Bruce Davidson, Helen Levitt, Robert Frank y William Klein, de la cual, increíblemente,  nunca formó parte.
Empezó en la fotografía, luego de un frugal coqueteo con la pintura, por influencia del fotógrafo Eugene Smith y del pintor Pousette-Dart. Sin embargo, fue un autodidacta. En sus comienzos eligió la fotografía en blanco y negro y dedicó sus trabajos iniciales a revistas de moda como Harper’s Bazaar y Vogue. Con todo, lejos de la moda urdía su proyecto personal por el que recorría New York, su ciudad, con una mirada aguda y puntual y llena de colores.

“Snow” (1960)
En 1948 se convirtió con sus instantáneas en un pionero del uso del color en la fotografía. Dos años más tarde la revista Life publicó algunas de sus imágenes y en 1953 tuvo realmente lugar su llegada al mundo artístico cuando expuso en el MoMA su muestra llamada Always the Young Strangers, curada por Edward Steichen.

Si New York es una de las ciudades más fotografiadas del mundo, el ojo de Leiter apuntó siempre a otro tipo de imágenes. Se interesó por captar lo instantáneo, creando su propio estilo, rompiendo reglas técnicas y de composición de la imagen. A diferencia de otros grandes del género street photography sus imágenes no se centraban sólo en personas como representación de lo urbano. Leiter se detuvo en los lugares más comunes y habituales como semáforos, carteles, autos y veredas rodeadas de nieve.

“Foot on El” (1954)

En sus fotos no suele haber detalles. Generalmente hace uso del fuera de foco, de una reducción de la profundidad de campo. Faltan detalles claros y el movimiento está difuso. Las manchas y reflejos son también recurrentes en su trabajo, al igual que las vidrieras, vidrios empañados y personas caminando por la ciudad, sin poder ser reconocidas.

“Window, New York” (1957)

Nos abandonó un maestro, un artista que no fue tan reconocido como se lo merecía, siempre en búsqueda de la belleza. Dice no haberse interesado nunca en la fama, supo y pudo hacer todas las combinaciones posibles de colores para mostrarnos una ciudad donde escarba en lo que no miramos, en lo que no reparamos y dejamos pasar como si nada pero cuya existencia hace la diferencia. En la obra de Leiter y en la vida de la cuidad palpitante.

El año pasado se estrenó un documental sobre su vida obra al estilo de una charla íntima: In no Great Hurry. 13 Lessons in life with Saul Leiter, dirigido por el británicoTomas Leach. Aquí el trailer:

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