La expulsión de Zidane y otros desastres de la historia moderna

Si nunca te interesó el fútbol, probablemente no sepas que el tipo que está sentado a los pies de la escultura de Adel Abdessemed, frente al Pompidou de París, es el italiano Marco Materrazi, un jugador cuyo nombre nadie recordaría si no fuera porque recibió un tremendo cabezazo del francés Zinedine Zidane, uno de los mejores futbolistas de la historia,  en la final del Mundial de 2006 en Alemania. Materazzi demostró ser un canalla en aquel partido: provocó a Zidane -nacido en Argelia- con insultos racistas y logró recibir de él el cabezazo que se representa fielmente en la escultura, lo que significó la expulsión de Zidane en el que era el último partido de su vida. Un triste final para alguien que representó como pocos la belleza y el espíritu deportivo del fútbol. Todos los aficionados al fútbol vimos con enorme tristeza ese final de su carrera. Y odiamos a Materazzi.

Todo ese odio no fue suficiente para él: acaba de visitar la escultura de Abdessemed y posar a sus pies. y ahora millones lo odiamos un poco más. Pero gracias a Materazzi muchos conocimos el arte del argelino Abdessemed y su fuerza poética para denunciar la injusticia y la violencia. O para transformar la violencia en justicia, como en el caso del cabezazo de Zidane.

Cristo

Decor (detalle)

O como en otras obras de su muestra Soy inocente, actualmente en el Pompidou. Por ejemplo, Decor, una instalación de cinco figuras de Cristo. Una de ellas, tomada de un retablo de Issenheim que ya tiene 500 años. Las otras cuatro, hechas con alambre como el que se usa en la base estadounidense de Guantánamo, donde se mantiene a cientos de prisioneros fuera de toda legalidad.

Decor 2Decor

“Desde su aparición en la escena artística, en torno a 2000, la obra de Adel Abdessemed se nutre del desastre de la historia contemporánea. El artista utiliza el lenguaje del arte para apropiarse de la potencia de la violencia y la destrucción: los aviones trenzados de Telle mère tel fils (De tal madre, tal hijo; 2008) o la carlinga plegada de Bourek (2005) recuerdan el trauma del 11 de septiembre de 2001, que inauguraba el siglo”, se lee en la página web del Museo.

Tel mere...

Telle mere, tel fils

Y continúa: “Las carcasas de coches moldeados y cocidos en el horno de Practice ZERO TOLERANCE (Práctica ZERO TOLERANCE, 2006), son los vestigios de las revueltas urbanas que agitaron los suburbios de Francia en la primavera de 2005; las filas de alambre de espino jalonadas de dobles hojas cortantes y de puntas afiladas de Wall drawing (2006) remiten a la lógica del encarcelamiento (el campo de Guantánamo) y a las divisiones territoriales”.

zero tolerance

 Practice ZERO TOLERANCE

Las escenas de violencia de Abdessemed son más oníricas que realistas, aunque no dejan de referir a la realidad social y política real, como los lobos y conejos de su escultura en bajorrelieve Who’s Afraid of the Big Bad Wolf?

Who’s Afraid of the Big Bad Wolf?

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