El fin de lo privado: los secretos de alcoba llegan al museo

Privacidad. Así se llama la muestra que acaba de inaugurarse en el Schirn Kunsthalle de Frankfurt con obras de Sophie Calle, Nan Goldin, Tracey Emin, Andy Warhol, Ai Weiwei y otros 30 artistas contemporáneos con una mirada personal sobre la esfera privada.

emilyEmily, 2012, de Evan Baden

Privacidad e intimidad son dos palabras que han perdido toda relevancia en la era de internet, Facebook y  Twitter. Todos -o casi todos, que no es lo mismo pero es igual- mostramos a los cuatro vientos, todos los días, autorretratos en bikini, recetas favoritas de guacamole o salsa bolognesa, fotos familiares,  fotos de vacaciones, nuestras ideas personales sobre todos los asuntos imaginables, como si el mundo no pudiera vivir sin conocerlas.

Ryan McGinleyRyan McGinley

Publicamos -hacemos público- lo privado. Sin saber muy bien por qué. Es lo que va. Exhibicionismo de un lado, voyeurismo del otro. Y viceversa. Como un agujero negro, la esfera pública lo absorbe todo: la vida privada, familiar, doméstica, de pareja, de nuestras mascotas, y hasta los secretos personales. Mostramos todo: necesitamos ser mirados. Miramos: necesitamos que nos muestren.

Mi cama, de Tracey Emin

“Se ha producido una disolución radical de la esfera privada”, dice Martina Weinhart, la curadora de la muestra del Schirn, para quien hay señales “de una nueva forma de representación pública de lo privado”. Por ejemplo, Tracey Emin -la británica que dentro de dos semanas inaugura en el Malba su muestra How it feels– presenta en el Schirn una de sus obras más conocidas, Mi cama (1998),  que produjo polémica en Inglaterra cuando se exhibió en la Tate, en 1999. La obra es su propia cama revuelta, con sábanas manchadas, preservativos usados, botellas de vodka, ceniceros llenos de colillas, tampones, ropa interior… La intimidad expuesta de la artista.

Michel Auder, Keeping Busy

 Michel Auder, Keeping Busy

La digitalización de la fotografía y los teléfonos celulares favorecen que cualquiera saque una foto de su esfera íntima, y la envíe a la esfera pública subiéndola a Internet. Pero el proceso cultural comenzó mucho antes que los cambios tecnológicos. En la muestra se exhiben por ejemplo diapositivas de Nan Goldin que muestran con crudeza la intimidad emocional y sexual de sus amigos en Nueva York y París. Y, de Andy Warhol, el video Sleep (1963) en el que grabó a su amante mientras dormía.

Minter

Marilyn Minter, Mamá fumando, 1969

Una de las obras más interesantes de la muestra es Window Water Baby Movin,, de 1959, por lo anticipatoria de la tendencia que llegaría décadas después. En ella, su autor, el estadounidense Stan Brakhage, fue el primero en la historia en mostrar el nacimiento de su hijo. La película, filmada en 16 milímetros, dura unos 12 minutos. Menos aún que los 15 minutos de fama que, según Warhol, le tocan a cada uno.

Dash snow

De la serie Polaroids sin título (detalle), de Dash Snow, 2001-2009

También se exhiben fotos del japonés Kohei Yoshiyuki, de la extraordinaria serie El Parque, que comentamos aquí hace semanas.

el parque

Kohei Yoshiyuki, 1971

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